Deep Fried Machuelo



Deep Fried Machuelo
Compraron un Machuelo a Hernán, uno de los gerentes del Tayrona, de los dueños que no son dueños pero terminan siendo dueños. Las cosas son del que las usa. Hernán es un tipo bajo y con Bigote; un pescador, un local; pero de esos que pocos saben de donde salieron. Son locales pero son del interior del país, no son costeños. Hernán lleva un poco de años viviendo en Gairaca. El man va y viene; hace viajes, vende pescao, atiende a la gente y cuida una choza, en los buenos años fue pirata de la sal de Chengue.
 
El machuelo es un pescado local, cargado de espinas y difícil de comer; motivo por el cual el chef de la selva y su equipo de dirección de arte decidieron fritarlo con toda, hasta que las espinas se hicieran chicharrón. El fuego se puso rojo como un pargo, un pargo rojo; a veces monocromático. Había pepino, zuccini y otros derivados de plantas que mi vocabulario no logra reconocer. Todo combinaba muy bien, el balance de blancos, el color era el mejor. Había buena dirección de arte. Una reunión de eventos afortunados. Se rajo el machuelo en el mismo sentido de las agallas del tiburón; de popa a proa. El aceite hirviendo en un olla no muy profunda, saboreaba el cuero brillante de su presa. No duro mucho, ni fritándose ni comiéndose. Apenas para que las risas y los colores empezaran a derretirse.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Texto y fotografía por Rafael Zúñiga, el man de Tucurinca // @pase_bonito
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